En el nombre de Allah, el Misericordioso, el Compasivo.
Alabado sea Allah, Señor de los mundos; que la paz y las bendiciones sean sobre nuestro señor Muhammad, el veraz y digno de confianza.
¡Oh Allah!, no tenemos conocimiento sino el que Tú nos has enseñado; ciertamente Tú eres el Omnisciente, el Sabio.
¡Oh Allah!, enséñanos lo que nos beneficia, haz que nos beneficiemos de lo que nos has enseñado y concédenos más conocimiento.
Muéstranos la verdad como verdad y concédenos seguirla, y muéstranos la falsedad como falsedad y concédenos evitarla.
Haznos de aquellos que escuchan la palabra y siguen lo mejor de ella, e introdúcenos, por Tu misericordia, con Tus siervos justos.
Adorar a Allah es el objetivo de la existencia del ser humano en la Tierra
Queridos hermanos; seguimos con la lección número noventa y seis de las lecciones de Madārij as-Sālikīn, en las estaciones de “A Ti adoramos y en Ti buscamos ayuda”, la lección de hoy trata de numerosas deducciones sobre el tema de los actos de adoración. Y cómo no, si el eje de todas estas lecciones es Madārij as-Sālikīn en las estaciones de “A Ti adoramos y en Ti buscamos ayuda”.
Todos vosotros sabéis que la razón de nuestra existencia en esta vida es adora a Allah. El creyente no debe acepta nada sin prueba, ni rechaza nada sin prueba. Quizás esto se desprende de la palabra de Allah el Altísimo:
﴾ «Di: Este es mi camino: llamo a Allah con conocimiento claro (con plena evidencia), yo y quienes me siguen. ¡Glorificado sea Allah! Y no soy de los asociadores.» ﴿
El significado de la palabra de Allah «con conocimiento claro» es: con prueba y fundamentación racional. Pues Allah, Señor de los cielos y de la tierra, cuando nos ordenó hacer las oraciones diarias, dijo:
﴾ «Recita lo que se te ha revelado del Libro [el Corán] y haz la oración, que ciertamente la oración preserva de cometer actos inmorales y reprobables. Y sabe que tener presente a Allah en el corazón durante la oración es lo importante, y Allah sabe lo que hacéis.» ﴿
[ (Sura Al-‘Ankabut, 29:45) ]
Allah presentó aquí la justificación. Y cuando nos dijo:
﴾ «Toma [¡Oh, Muhammad!] una parte de sus bienes [como Zakât] para expurgarles [con ello sus pecados] y purificarles [de la avaricia], y ruega por ellos que ciertamente tus súplicas les transmiten sosiego, y Allah es Omnioyente, Omnisciente» ﴿
[ (Sura At-Tawba, 9:103) ]
La justificación fue: expurgarles [con ello sus pecados] y purificarles. Y cuando Allah, Glorificado y Exaltado sea, dijo:
﴾ «¡Oh, creyentes! Se os ha prescrito el ayuno como se prescribió a quienes os precedieron, para que alcancéis la piedad.» ﴿
[ (Sura Al-Baqara, 2:183) ]
Así pues, debes no aceptar nada sino con prueba, debes rechazar todos si no hay prueba —y algunos han dicho: “si no fuera por la prueba, cualquiera diría lo que quisiera”—, alguien podría afirmar: “todos los edificios de Damasco son míos”, pero sin prueba. Si no existiera la prueba, cualquiera diría lo que quisiera.
Así pues, nuestro Señor —Glorificado y Exaltado— nos ha ordenado invitar a Su camino con conocimiento y claridad:
«Di: Este es mi camino; llamo a Allah con plena conciencia y evidencia, yo y quienes me siguen».
Por lo tanto, la razón de nuestra existencia sobre la faz de la tierra es adorar a Allah, y la adoración —como siempre recuerdo— es una obediencia voluntaria, impregnada de amor del corazón, basada en un conocimiento certero, que conduce a una felicidad eterna.
Los principios generales (kulliyāt) en la religión
Queridos hermanos; es imprescindible detenerse con atención ante la diferencia entre la excelencia y el extremismo. El extremismo consiste en tomar un solo aspecto de la religión, exagerarlo y convertirlo como si fuera todas las enseñanzas de la religión; eso es extremismo. En cambio, moverse en armonía con todos los principios generales de la religión de manera equilibrada, eso es la excelencia. A partir de esta definición sencilla —obediencia voluntaria, impregnada de amor del corazón, basada en un conocimiento certero que conduce a una felicidad eterna— pregúntate a ti mismo: ¿tienes una actividad de aprendizaje, una actividad de comportamiento y una actividad estética “buena”?
Tú estás en esta tierra para adorar a Allah, y en esa adoración hay tres grandes dimensiones: una dimensión cognitiva, una dimensión conductual y una dimensión estética. En cuanto a la dimensión cognitiva: ¿buscas el conocimiento? Se menciona en algunas súplicas: “Que no sea bendecido para mí el amanecer de un día en el que no haya aumentado en mi conocimiento acerca de Allah, ni sea bendecido para mí el amanecer de un día en el que no haya aumentado en mi cercanía a Allah”.
“El verdaderamente perjudicado es aquel cuyos dos días son iguales; y quien no está en progreso, está en retroceso.”
Si tú te detienes, la caravana sigue avanzando; por lo tanto, estás atrasado. El atraso no consiste en retroceder, sino en quedarse inmóvil mientras la caravana avanza.
Así pues, queridos hermanos, pregúntate de nuevo: la adoración tiene tres dimensiones generales: cognitiva, conductual y estética. En cuanto a la dimensión estética, Allah Todopoderoso y Glorificado, es el origen de la belleza. Todo lo que ves como bello en el universo tiene un reflejo de Allah: un paisaje hermoso, una flor bella, una playa encantadora, montañas majestuosas; todo ello ha tomado un destello de la belleza de Allah, y por eso te asombra. ¡¿Cómo sería entonces si te conectaras con el origen mismo de la belleza?!
Queridos hermanos; Allah, Glorificado y Exaltado, ha hecho de la oración el consuelo de los ojos y un medio de cercanía. Dice la noble aleya:
﴾ «Ciertamente Yo soy Allah; no hay divinidad sino Yo. Adórame, pues, y establece la oración para recordarme». ﴿
﴾ «¡No! No le obedezcas; prostérnate y acércate.» ﴿
[ (Sura Al-‘Alaq, 96:19) ]
La persona no obtiene de su oración sino aquello que ha comprendido y en lo que ha sido consciente. Por lo tanto, la oración, la orientación hacia Allah con la súplica, el pedir perdón, la proclamación de lā ilāha illā Allah y el takbīr, junto con las invocaciones proféticas —la oración y los recuerdos— constituyen la dimensión estética de la religión.
El comportamiento en la vida diaria es la dimensión conductual, y la búsqueda del conocimiento es la dimensión cognitiva. Así pues, cuando buscas el conocimiento, actúas conforme al método de Allah y procuras conectarte con Allah, has alcanzado la excelencia, porque te has movido simultáneamente en las tres líneas: has buscado el conocimiento, has actuado según el método de Allah y has querido alcanzar la felicidad mediante la cercanía a Allah. Eso es la adoración.
La adoración, queridos hermanos, es el secreto de nuestra existencia sobre la faz de la tierra, la razón misma de nuestra existencia. Ahora bien, ¿qué es lo que corrige nuestro rumbo? Nuestra creencia (‘aqīda), o como se suele decir, nuestras concepciones correctas sobre el universo, la vida y el ser humano.
La diferencia entre el creyente y el no creyente
Mientras venía hacia vosotros, quise reflexionar sobre esta cuestión, es decir, la relación entre los principios generales y los casos particulares. Supongamos que te has ido a la cama para descansar; alguien llama a tu puerta, una persona que te busca. Puedes excusarte y no recibirla, o bien atender su petición.
Si tu fe en la Otra Vida es profunda, y crees que has sido creado para realizar buenas obras, que las buenas obras son el mayor fruto en esta vida, que las buenas obras son el precio del Paraíso, que Allah se complace contigo cuando sirves a Sus siervos, y que si deseas acercarte a Allah, la buena obra es el medio más grande, entonces te levantas y atiendes la necesidad de quien llama, sacrificando tu comodidad, tu descanso y tu relajación. Allah, Altísimo, dijo:
﴾ «Di: Yo no soy sino un ser humano como vosotros; se me ha revelado que vuestro Dios es un Dios Único. Quien espere el encuentro con su Señor, que realice obras rectas y que no asocie a nadie en la adoración de su Señor». ﴿
[ (Sura Al-Kahf, 18:110) ]
En cambio, si estos significados no están claros, te enfadas enormemente con quien ha venido a perturbar tu descanso. Cualquier comportamiento que adopte el ser humano es un reflejo de su comprensión de la vida. Por ejemplo, quien no cree en la Otra Vida ve el éxito en tomar y no en dar; ve el éxito en la comodidad y no en el esfuerzo; considera la inteligencia como aprovecharse del esfuerzo de los demás y no servirles; y ve la inteligencia en sumergirse en los placeres y no en abstenerse de lo prohibido.
Pero si cree en la Otra Vida, el criterio se invierte por completo: ve la inteligencia en gastar el dinero y no en acumularlo; ve la inteligencia en esforzarse por los demás y no en consumir su esfuerzo; ve la inteligencia en la humildad y no en la arrogancia; ve la inteligencia en servir a los demás y no en utilizarlos.
Por eso existe una diferencia abismal entre el creyente y el no creyente: el creyente está al servicio de la creación, mientras que el no creyente hace que la creación esté a su servicio; el creyente da y el no creyente toma; el creyente es humilde y el otro es arrogante; el creyente es paciente y el otro se desborda.
Esta es la relación entre los casos particulares y los principios generales: si tu creencia es correcta, si tu conocimiento sobre Allah es correcto, y si tu concepción de la realidad del universo, de la vida y del ser humano es correcta, este entendimiento preciso se refleja en una conducta recta. Por ejemplo, si una persona camina por la calle y pasa ante él una mujer de gran belleza, el creyente ve su éxito en bajar la mirada, mientras que el no creyente considera su éxito en llenar sus ojos de su belleza.
La diferencia entre la civilización occidental y la civilización musulmana
El Profeta Yusuf, ¿qué fue lo que lo convirtió en “una persona recta y excelente? Fue porque dominó su propia alma. Dice Allah, Altísimo:
﴾ «¡Señor mío! Ciertamente me has concedido parte del poder y me has enseñado la interpretación de los acontecimientos. Originador de los cielos y de la tierra, Tú eres mi Protector en esta vida y en la Otra. Haz que muera sometido a Ti y reúname con los justos». ﴿
Una de las reflexiones más hermosas que he leído sobre esta aleya es que “el poder” mencionado en ella no se refiere simplemente a que gobernara Egipto; pues cualquiera que ocupa el poder (gobernar) a un país podría decir: “Allah me ha concedido el poder”. El verdadero poder aquí es que dominó su propia alma frente al deseo; esa es la verdadera hazaña.
En efecto, la civilización occidental se caracteriza por el dominio de la naturaleza, mientras que la civilización musulmana se caracteriza por el dominio del yo. Uno de sus líderes dijo tras la Segunda Guerra Mundial: “Hemos dominado el mundo, pero no nos hemos dominado a nosotros mismos”.
El conocimiento de Allah, Todopoderoso, es la base de la rectitud de las obras
En esta lección quise vincular los principios generales de la religión con los particulares. Cuando entras en casa y encuentras algo molesto, si tu comprensión de la vida es profunda, imitas al Mensajero de Allah, la paz y las bendiciones de Allah sean con él, en su paciencia y su clemencia; pero si tu comprensión de la vida, del matrimonio y de tu misión en la vida no es correcta, sientes muy incómodo. ¿Por qué uno siente incómodo y otro siente cómodo y paciente? ¿Por qué uno da y otro niega? ¿Por qué uno baja la mirada y otro la fija? ¿Por qué uno habla y otro guarda silencio? Hablar o callar se basa en una concepción; la ira o la paciencia se basan en una concepción, correcta o incorrecta; dar o tomar se basa en una concepción.
Por ello debes saber que cuanto más profundo sea tu entendimiento de las realidades del universo y de las realidades de la religión, más se reflejará ese entendimiento en una conducta recta, que es el precio del Paraíso. Y cuanto más se aleje el ser humano de las realidades de la religión, más adoptará un comportamiento instintivo y animal.
Por lo tanto, la base de la rectitud de las obras es el conocimiento de Allah, Glorificado y Exaltado.
¿Cuándo camina el siervo sin la guía de Allah?
Queridos hermanos, para aclarar este punto más: supongamos que una persona viaja a un país occidental, se aloja en un hotel, duerme la primera noche, se despierta por la mañana, desayuna, se viste y dice: “¿A dónde voy ahora?”. Tú le preguntas: “¿Por qué has venido aquí?”.
Le dices: si has venido como estudiante, ve a la universidad; si has venido como comerciante, ve a los mercados; y si has venido como turista, ve a los lugares turísticos. ¿Cómo puede actuar correctamente quien ha venido a ese país? Solo si conoce el propósito de su presencia.
Las personas caminan por caminos sin salida: creen que el dinero lo es todo, y se lanzan a acumularlo y a ganarlo por vías lícitas o ilícitas, por medios permitidos o prohibidos, de una forma u otra, hasta reunir una gran fortuna. Cuando finalmente empiezan a disfrutar de ese dinero, su salud ya se ha deteriorado, y entonces desprecian el dinero y desprecian esta vida mundana. Eso significa que caminan sin la guía de Allah.
Las ilusiones de la felicidad que vive el siervo alejado de Allah
Ya os he mencionado antes que algunos occidentales consideran que el placer requiere necesariamente tres condiciones: dinero, salud y tiempo. Sin embargo, la persona perdida y extraviada, en cualquier etapa de su vida, pierde una de ellas.
En su juventud tiene salud y tiempo, pero carece de dinero; por lo tanto, no se le permite disfrutar de la vida. En una segunda etapa dispone de dinero y salud, pero no tiene tiempo; así, tampoco puede disfrutar de la vida. En la tercera etapa tiene dinero y tiempo, pero carece de salud; por consiguiente, tampoco puede disfrutar de la vida.
Así pues, quien se ha apartado de Allah vive en ilusiones de felicidad, o vive en un espejismo de felicidad, o vive como el asno que persigue la zanahoria que tiene delante, manteniéndose siempre la misma distancia entre él y ella. Es una historia muy conocida: una persona montó a un asno y sostuvo un palo con una zanahoria en la punta; el asno corre para alcanzarla, pero la distancia entre ambos permanece siempre constante.
En cambio, si la persona conoce a Allah, dirá: la verdadera felicidad requiere conocer a Allah, obedecerle y servicio a Su creación, y estos tres siempre están disponibles. Seas joven, adulto o anciano, siempre puedes conocer a Allah, actuar rectamente según Su mandato y hacer felices a Sus criaturas; así, estás en una felicidad constante.
También mencioné que esta felicidad, que es el espíritu de la vida del creyente, nace de su interior y no de su exterior; no proviene de factores externos. Él la posee; cada uno de nosotros posee las causas de su felicidad, independientemente de su edad, ingresos, cultura, salud, posición social o rol en la sociedad. La felicidad consiste en acercarse a Allah, mientras que el placer, al intentar alcanzarlo parcialmente, puede llevarte cincuenta años de tu vida.
En nuestra vida contemporánea y compleja, incluso para que una persona se sienta cómoda —tiendo una casa, esposa, vehículo, comer bien, beber bien y vivir una vida tranquila— no menos de cuarenta o cincuenta años son necesarios para estabilizarse: tener una casa, ser dueño de su trabajo y no empleado bajo la autoridad de alguien estricto, tener esposa y hogar. ¿Qué queda entonces de la vida?
El comportamiento dl creyente es resultado de su correcta visión de la religión
Queridos hermanos, sigo enfatizando que el eje de esta lección es la relación entre los principios generales y los particulares: la relación entre la creencia correcta y la percepción correcta, y entre la correcta comprensión y el comportamiento diario. Puede que no lo creas: cuando ves una piedra en el camino, puedes apartarla o dejarla, lo vas a hacer dependiendo de tu fe.
Por ejemplo, alguien conduce su vehículo en un viaje y ve una piedra grande; a veces los camioneros colocan esta piedra detrás de una de las ruedas para despejarla. Si nadie se da cuenta, puede causar un accidente grave. Un hombre creyente que conduce a ciento veinte kilómetros de velocidad se detiene y quita la piedra del camino. Este acto particular está vinculado a su creencia.
Si observas tu vida diaria, verás que tu comportamiento en casa —con tu esposa, con tus hijos, con quien llama a tu puerta o con cualquier persona— refleja tus creencias. Tus miradas, tu oído, tu vista, tus lecturas: si un artículo no concuerda con la palabra de Allah y la Sunnah del Profeta, la paz y las bendiciones de Allah sean con él, lo rechazas; haces eso porque tienes un criterio fijo para aceptar o rechazar.
Si vas a tu trabajo y llega un cliente que ignora los detalles de las mercancías, lo iluminas y le explicas; pero alguien sin creencia correcta solo busca aprovecharse de él. Si alguien es responsable del dinero de un huérfano, si fuera una persona de creencia correcta. pagará incluso quinientas mil liras como ayuda, mientras que alguien con creencia corrupta puede usar ese dinero para sus negocios, probando el mercado, poniendo en riesgo el dinero del huérfano, con el dinero del huérfano examina el mercado, busca una contraventa dudosa y se dice: “Si gano, invierto mi propio dinero; y si no gano, le digo: ‘Es el designio de tu Señor, no tienes suerte’”; ¿qué hizo? Convirtió el dinero del huérfano en un campo de pruebas para su comercio y lo hizo un escudo para proteger su propio dinero.»
El Profeta, la paz y las bendiciones de Allah sean con él, dijo: “No hagas que tu dinero esté mezclado con el de otro”; de manera que lo uses como campo de pruebas. El creyente, incluso en sus transacciones más pequeñas, en sus alegrías, tristezas, viajes y actividades, deja que sus principios gobiernen sus actos particulares.
El ser humano tiene comportamientos diarios. Cuando despierta, reflexiona ¿qué hacía el Profeta, la paz y las bendiciones de Allah sean con él, al levantarse? Abu Huraira relató que el Mensajero de Allah, la paz y las bendiciones de Allah sean on él, dijo:
«Cuando alguno de vosotros se levante de su lecho y luego regrese a él, que lo sacuda tres veces con el borde de su izār, pues ciertamente no sabe qué pudo haber caído sobre él después de que se levantó.
Y cuando se acueste, que diga:
(( “En Tu nombre, Señor mío, me acuesto sobre mi costado y en Tu nombre me levanto; si retienes mi alma, ten misericordia de ella, y si la devuelves, protégela con aquello con lo que proteges a Tus siervos justos.”
Y cuando despierte, que diga:
“Todas las alabanzas pertenecen a Allah que me ha sanado mi cuerpo, ha devuelto mi alma y me ha permitido recordar Su nombre’».” ))
Esto significa que Allah te ha concedido un nuevo día: «me ha sanado mi cuerpo» —todos los órganos funcionando perfectamente— y «me ha permitido recordar Su nombre».
Historia de una mujer arrepentida
Una mujer que trabajaba como artista se arrepintió ante Allah. Dijo: la primera noche de su arrepentimiento, se levantó para rezar el Fajr, después de haber pasado toda su vida entrando a su casa después del adhan -la llamada para la oración- del Fajr. ¡Qué gran diferencia hay entre quien se despierta para rezar el Fajr y quien llega a su casa tras haber cometido pecado tras el Fajr!
Comentó: “Nunca dormía sin medicación para dormir, y después de arrepentirme ante Allah, dormí como una niña, profundamente”.
¿Sabes cómo duerme una persona recta, que no ha hecho daño a nadie? Duerme profundamente, con un sueño reparador. Pero aquel que no puede dormir, quizás su naturaleza innata lo reprenda: un hermano me contó que estaba en Alemania, se alojó en un hotel y vio una nota al borde de la cama que decía: “Si no duermes y das vueltas en tu cama, es porque nuestra cama es cómoda, pero la causa está en tus pecados”.
Cuando una persona se acuesta, y ha construido su riqueza a costa de empobrecer a otros, o ha construido su felicidad sobre la desgracia ajena, su naturaleza innata lo reprende.
La seguridad y la felicidad: dos aspiraciones constantes de todo ser humano
Hermanos, hay una verdad que debe quedar muy clara: la seguridad y la felicidad son aspiraciones constantes de todo ser humano, sea quien sea, musulmán o no musulmán, culto o inculto, rico o pobre. La seguridad está en la obediencia a Allah, y la felicidad está en acercarse a Él.
Allah dice:
﴾ «Quien espere encontrarse con su Señor, que haga buenas obras.» ﴿
[ (Sura Al-Kahf, 18:110) ]
Lo que debes hacer es intentar hacerlo. Yo recuerdo que mencioné que cuando Allah dice:
﴾ «Y los siervos del Misericordioso son aquellos que caminan sobre la Tierra con serenidad y humildad, y cuando son increpados por los ignorantes les responden educadamente y con paz.» ﴿
[ (Sura Al-Furqan, 25:63) ]
(( «El Mensajero de Allah, la paz y las bendiciones de Allah sean con él, no era ni muy alto ni muy bajo, tenía cabeza grande y barba abundante, manos y pies fuertes, su rostro rojizo, hombros anchos y pies robustos; cuando caminaba, lo hacía con firmeza, como si descendiera de una pendiente. No vi antes ni después a nadie como él, la paz y las bendiciones de Allah sean con él,.» ))
[ (Narrado in Musnad por Shu’ayb: Hadiz hasan lighairihi) ]
La señora Aisha dijo: «Que Allah tenga misericordia de Omar; no he visto a nadie más ascético que él: «Cuando caminaba, lo hacía con rapidez; cuando daba de comer, saciaba; cuando hablaba, se hacía oír; y cuando golpeaba, causaba dolor.»
Entonces ¿Cómo reconciliamos el versículo con estos hadices de la Sunnah? Los intérpretes dijeron que «caminar con humildad» significa no dejarse consumir por las preocupaciones del mundo. El ser humano se ve atrapado de problema en problema, de dificultad en dificultad, hasta que llega la muerte sin estar preparado para ella ni para la otra vida. ¿Qué significa esto? Significa que la vida lo ha consumido. La mayoría de la gente es consumida por las preocupaciones de la vida; vive de manera dura, no dedica tiempo para reflexionar sobre el propósito de su existencia: no se pregunta ¿Quién soy yo? Tú eres la primera creación, la creación honrada, la creación responsable.
Allah dice:
﴾ «Y Él os sometió cuanto hay en los cielos y la Tierra por Su gracia. Ciertamente en esto hay signos para quienes reflexionan.» ﴿
[ (Sura Al-Jathiya, 45:13) ]
Todo el universo está sometido a ti, y tú eres el ser humano que ha aceptado la carga de la responsabilidad, creado para adorar a Allah. Pregúntate: ¿Quién soy? ¿Por qué estoy en este mundo? ¿Qué debo hacer?
¿No has leído que Allah dice:
﴾ «Diles: ¿Queréis que os informemos de quiénes son los más perdedores por sus obras? Aquellos cuyos afanes se malograron en la vida mundanal mientras creían haber obrado el bien» ﴿
[ (Sura Al-Kahf, 18:103-104) ]
Lo veras trabajando día y noche. Allah dice:
﴾ «Como si fueran cebras espantadas Que huyen de un león (un depredador).» ﴿
[ (Sura Al-Muddacer, 74:50-51) ]
Y de repente la muerte los sorprende: de una casa que vale cien millones a una tumba en una puerta pequeña. Dios mío, ¡qué problema! Un cambio inmenso: de un palacio en el barrio más lujoso de Damasco a una tumba. ¿Qué vida es esta?
Las obras del ser humano son pérdidas si no son buenas
Una vez, un hermano me contó: el hermano de su jefe, tenía un hermano que falleció, residía en un país árabe. Vino a Turquía para pasar su vacación, y allí le sobrevino la muerte en el hotel. Me dijo: “Este hombre dejó cuatro mil millones, vivía en Arabia Saudita, no rezó sus oraciones obligatorias, ni realizó el Hayy ni la Umrah; estaba alejado de Allah. Falleció poseyendo esta enorme riqueza; su corazón se detuvo, y perdió todo lo que había acumulado durante tantos años en un solo instante.”
Hermanos, ¿no debería uno detenerse y preguntarse: ¿Quién soy? ¿Qué es mi identidad? ¿Por qué estoy en este mundo? ¿Qué debo hacer?
Pregúntale a alguien a quien la muerte le haya llegado: ¿qué dirá? Allah dice en el Corán dice:
﴾ «Cuando la muerte les sorprenda [a los incrédulos y vean el castigo] dirán: ¡Oh, Señor mío! Hazme regresar a la vida otra vez, Para [creer en Ti y] realizar las obras buenas que no hice. Pero no se les dará otra oportunidad, pues son sólo palabras [que no cumplirán]. Y permanecerán en ese estado [la muerte] hasta que sean resucitados.» ﴿
[ (Sura Al-Mu’minun, 23:99-100) ]
Pero nadie dice: “Señor, hasta que pueda construir el techo; Señor, hasta que pase la mercancía por la aduana, después para venderla o después de vender el mi tienda”
«¡Oh, Señor mío! Hazme regresar a la vida otra vez, Para [creer en Ti y] realizar las obras buenas que no hice.»
Esto significa que el verdadero propósito de tu existencia es realizar buenas obras. Así que, cualquier actividad que no esté conectada con las obras justas es pérdida.
El paso del tiempo consume al ser humano y el tiempo es el recipiente de la obra
Allah, Glorificado y Exaltado, dijo:
﴾ «Por el tiempo, en verdad, el ser humano está en pérdida.» ﴿
[ (Sura Al-‘Asr, 103:1-2) ]
Imagina a un Dios que jura y dice: “¡Tú, ser humano, estás en pérdida! Estás perdido sin remedio.”
¿Y por qué el ser humano está en pérdida? Porque el paso del tiempo por sí solo consume al hombre. Pronto verás que lo más valioso que posees es el tiempo; el tiempo es el recipiente de tus obras.
Hay una prueba muy clara: si, que Allah no lo permita, una persona enferma gravemente y necesita ser operado en un país como Estados Unidos, por ejemplo, que cuesta cuatro millones, y tiene una casa que vale cuatro millones, no dudará ni un segundo en vender su casa, alquilar un apartamento y realizar la operación. Analiza eso: ¿por qué hizo eso? Porque sabe que vivir algunos años adicionales vale más que la casa que posee.
Así, en lo profundo del ser humano sabe que el tiempo es más valioso que el dinero. Mira, por ejemplo, a alguien frente a un contenedor de basura, saca un billete de cien mil liras y lo quema; ¿cómo juzgas su mente? Dirías: “Está loco, es imposible que un hombre sensato queme cien mil liras, aunque fuera rico.”
La diferencia entre quien elige el mundo y quien elige el Más Allá
Una vez di un ejemplo curioso: vi un diamante en Estambul, en un museo, y decían que su precio era de ciento cincuenta millones de dólares. Realmente, del tamaño de un huevo, colocado sobre un paño verde y con una iluminación intensa, parecía el sol.
Supongamos que se coloca sobre una mesa junto a una copa de cristal que cuesta mil liras y junto a azul que cuesta veinte liras. Te dicen: “Elige uno de ellos; puedes tomar este, este o este.” Y tú, viendo solo el tamaño, dices: “¡Este “el frasco” es el más grande!”
En verdad, aunque parezca un ejemplo gracioso, no exagero al decir que quien elige solo la vida de este mundo y desobedece a Allah es más tonto que esta persona; puede tener ciento cincuenta millones, pero su tamaño es pequeño; esta vale mil y el otro veinte, y aun así elige lo más grande, basando en la apariencia.
Allah dice:
«Diles: ¿Queréis que os informemos de quiénes son los más perdedores por sus obras? Aquellos cuyos afanes se malograron en la vida mundanal mientras creían haber obrado el bien.»
[ (Sura Al-Kahf, 18:103-104) ]
El primer ejemplo muestra que hizo una mala elección.
Y el ejemplo que mencioné anteriormente, del que quemó cien mil liras. ¿No juzgas que estaba loco? Ahora reflexiona bien: esto es como una introducción; quemó cien mil, y dijiste que estaba loco.
Si gastó su tiempo en juegos de azar o en ver series televisivas que no tienen ningún sentido…, como dijimos antes: el tiempo es más valioso que el dinero. Así, quien desperdicia su dinero es juzgado como necio, y sus acciones deberían ser restringidas; quien desperdicia su tiempo también.
Si pasas tu tiempo siguiendo series, jugando dados o participando en chismes, ¿no estás gastando tu tiempo en vano? Un erudito pasó frente a un café donde la gente jugaba dados y dijo: “¡Gloria a Allah! Si se pudiera comprar el tiempo de estos, lo compraría.”
Cuando tu fe es correcta, tus percepciones también lo son
Volviendo al eje de la lección: mientras más correcta sea tu fe, más comprenderás quién eres; tus percepciones serán más acertadas. Mientras mayor sea tu certeza sobre la otra vida, esto se refleja en tu comportamiento diario, en tu manera de mirar, en tu forma de escuchar, en tu lenguaje.
El creyente elimina miles hechos inútiles; habla de manera útil. Algo que no sirve y que provoca división o tristeza lo evita. Por ejemplo, un hombre acomodado viaja y regresa; sus familiares lo visitan: un pariente empleado, su hermano menor con ingresos limitados, su primo empleado mientras que él se jacta de hospedar en un hotel que costó ochenta mil por cuatro noches, ir a tal tienda…” ¿Qué utilidad tiene esto? Presumes de tus ingresos o de tus gastos, y hieres el corazón de los demás.
Cuando una persona comprende el objetivo de su existencia en esta vida, cuando desarrolla un alto autocontrol y regula sus palabras. Así que, el creyente es apreciado; desea la guía de los demás, porque su estrategia, en términos modernos, es hacer el bien y dar. Incluso al aconsejar, lo hace en privado; como mencioné en la predicación del viernes: hay diferencia entre consejo y humillación. La humillación se hace en público; el consejo, en privado, con el objetivo de ayudar, no de avergonzar. El incrédulo, en cambio, busca humillar y es agresivo.
El Profeta, la paz y las bendiciones de Allah sean con él, dijo, según relató ‘Aisha:
(( “Nunca hubo gentileza en algo sin que lo embelleciera, ni algo del que se careciera sin que lo estropeara.” ))
En tu negocio, puede llegar una compraventa muy rentable, pero si no agrada a Allah —quizá porque el producto no lícito— el creyente la rechaza, mientras que el no creyente no la rechaza y considera estúpido a quien lo rechaza.
La lección es formar convicciones correctas, una fe sólida y percepciones acertadas sobre el universo, la vida y el ser humano; entonces, ese entendimiento profundo y la fe firme se reflejarán en un comportamiento recto en tu vida, y ese comportamiento recto es el precio del Paraíso.
Obedecer a Allah es la salida del ser humano de esta vida compleja en esta era
Al respecto, Allah dijo:
﴾ “Te preguntan [¡Oh Muhammad!] acerca de las substancias embriagantes y los juegos de apuestas. Diles: Son de gran perjuicio, a pesar de que también hay en ellos algún provecho para los hombres; pero su perjuicio es mayor que su provecho. Y te preguntan qué dar en caridad. Diles: Lo que podáis [después de haber cubierto vuestras necesidades]. Así aclara Allah los preceptos para que reflexionéis.” ﴿
[ (Surah Al-Baqarah 2:219) ]
La siguiente aleyah.
﴾ “[Y meditéis] sobre esta vida y la otra. Y te preguntan acerca de cómo deben obrar quienes tienen huérfanos bajo su responsabilidad. Diles: Invertir sus bienes para procurar incrementárselos es lo mejor para ellos, y no hay inconveniente en mezclar sus bienes con los vuestros puesto que sois hermanos. Allah sabe quién es corrupto y quien benefactor. Y si Allah hubiera querido os habría hecho las cosas más difíciles, ciertamente Allah es Poderoso, Sabio.” ﴿
[ (Surah Al-Baqarah 2:220) ]
Esta aleyah pertenece a la Sura de Al-Baqarah. Existe una aleya tembien comienza con; “[Y meditéis] sobre esta vida y la otra” ¿acaso reflexionáis en la vida de este mundo y en el más Allá? nos enseña que incluso el creyente tiene un trato especial. Allah dice:
﴾ “¿Acaso piensan quienes cometieron maldades que haremos que sean iguales a quienes creyeron y obran rectamente, en su vida y en su muerte? ¡Qué mal juzgan!” ﴿
[ (Surah Al-Jathiyah 45:21) ]
Hoy, en la lección del mediodía, mencioné que en esta era el ser humano tiene cien mil “espadas” sobre él, amenazas; una de ellas es la espada de las enfermedades. ¿Quién garantiza que sus órganos funcionen correctamente mañana? Nadie. Hay enfermedades terribles, incurables, mortales. ¿Quién garantiza seguridad ante un accidente de tráfico o que se vea en problemas siendo inocente? La vida moderna es muy compleja; hay mil espadas sobre nosotros, lo que causa estrés y ansiedad. Los médicos llaman a esto “presión psicológica extrema”.
Escucha lo que dijo el Profeta, la paz y las bendiciones de Allah sean con él:
(( Según Mu’adh ibn Jabal: “Estaba montado detrás del Profeta, la paz y las bendiciones de Allah sean con él, separados solo por la parte trasera del camello. Él dijo: ‘¡Oh Mu’adh!’. Respondí: ‘Aquí estoy, Mensajero de Allah’. Caminamos poco tiempo, y nuevamente dijo: ‘¡Oh Mu’adh!’. Respondí: ‘Aquí estoy’. Caminamos poco tiempo y dijo de nuevo: ‘¡Oh Mu’adh!’. Respondí: ‘Aquí estoy’. Entonces dijo: ‘¿Sabes cuál es el derecho de Allah sobre Sus siervos?’ Respondí: ‘Allah y Su Mensajero saben mejor’. Él dijo: ‘Su derecho es que lo adoren y no le asocien nada’. Luego caminamos otro tiempo más, y dijo: ‘¡Oh Mu’adh! ¿Sabes cuál es el derecho de los siervos sobre Allah si hacen eso?’ Respondí: ‘Allah y Su Mensajero saben mejor’. Él dijo: ‘No los castigará.’” ))
Obedecer a Allah. Luego le preguntó: "¿Y cuál es el derecho de los siervos sobre Allah si hacen eso?". Dije: "Allah y Su Mensajero saben mejor". Se lo preguntó una segunda y una tercera vez, y luego él, la paz y las bendiciones de Allah sean con él, dijo: "Dijo: 'Que no los castigue'" .
Escucha el hadiz y tranquilízate: “Oh Señor, debo obedecerte, debo adorarte, no debo contrariar Tu mandato; después de hacer eso, Tú vas a protegerme, tener misericordia de mí, corregir mis pasos, guiarme, proveerme sustento lícito, guiarme a una esposa piadosa, hijos virtuosos, hacerme feliz con Tu cercanía”. Allah dijo:
﴾ “[No obedezcas a los idólatras] Sino que adora sólo a Allah, y sé de los agradecidos.” ﴿
El creyente es inteligente y sabe cómo aprovechar su vida en este mundo
Mencioné una anécdota: un estudiante fuerte en álgebra, pero débil en geometría decía: “¡Oh Señor, soy capaz de pasar el examen en álgebra, pero en la geometría necesito Tu ayuda!”, en el examen suspendió en ambas. En el segundo examen decía: “¡Oh Señor, necesito Tu ayuda en álgebra y geometría!”. A veces, el ser humano se confía en su propia fuerza y Allah lo corrige “lo educa”.
Cuando una persona está con Allah, su acción será correcta y acertada. Esto es lo que quería transmitir en esta lección: cuanto más correcta sea tu creencia y cuanto más comprendas el secreto de tu existencia, se mejora tu creencia y mejor sabrás aprovechar tu vida.
Por ejemplo, un hombre viaja a otro país y compra algo muy grande y costoso que también se encuentra en Siria; sería un acto de necedad. Hay cosas muy caras y que dan grandes beneficios, además de ser pequeñas en tamaño.
El creyente sabe cómo aprovechar su vida en este mundo. ¿Acaso Allah no jura por la vida del ser humano? Allah juró por la vida del Profeta, la paz y las bendiciones de Allah sean con él:
﴾ ¡Por tu vida! [¡Oh, Muhammad!] Ellos estaban cegados por sus malas intenciones.” ﴿
[ (Surah Al-Hijr 15:72) ]
Porque quien llega a este mundo no desperdicia ni un segundo ni un minuto; deja la guía sobre la Tierra, y cada quien que se guía queda registrado en su registro final.
No dejes que las preocupaciones de la vida te hagan olvidar tu gran objetivo
Como resumen de esta lección, les recomiendo lo siguiente: no permitas que las preocupaciones de la vida te hagan olvidar tu gran objetivo. Una vez dije: quien no tiene tiempo libre no es verdaderamente humano; puede que tengas un trabajo con un gran ingreso, pero si consume todo tu tiempo, ese trabajo representa una gran pérdida, porque anula tu existencia, anula el secreto de tu existencia en la Tierra. Este es el primer punto: no dejes que las preocupaciones de la vida anulen tu gran objetivo.
El segundo punto es que es necesario hacer una pausa de vez en cuando contigo mismo, reflexionar. Así como el Profeta, la paz y las bendiciones de Allah sean con él, adoraba a Allah en la Cueva de Hira, también necesitas un momento reflexivo entre tú y tu propia alma: ¿mi trabajo es correcto o incorrecto? ¿Complace a Allah o no lo hace? No te dejes llevar únicamente por la corriente; los de este mundo dicen: “Hicimos esto porque todos lo hacen”, pero eso no es suficiente. El Profeta, la paz y las bendiciones de Allah sean con él, dijo:
(( “No sean meros seguidores que dicen: ‘Si los demás hacen el bien , nosotros hacemos el bien; si perjudican a los demás, nosotros hacemos lo mismo’. Sino que disciplinen su propia alma: si los demás hacen el bien, haz el bien; si hacen el mal, no cometas injusticia.” ))
[ (At-Tirmizi: Hadiz bueno hasan, extraño, conocido solo de esta cadena) ]
La causa de la felicidad está en tus propias manos. La felicidad del hombre surge de su obediencia a Allah. Es necesario buscar el conocimiento; si una persona no busca conocimiento, se comporta como un animal. Y junto con la búsqueda del conocimiento, es necesario aplicar ese conocimiento en la acción diaria. Además, debes encontrar tu felicidad en la cercanía a Allah, a través de la oración, el ayuno, el Hajj y la Zakat.
En el Nombre de Allah el Misericordioso el Compasivo, Alabado sea Allah, Señor de los mundos, y que la paz y las bendiciones de Allah sean sobre nuestro maestro Muhammad, el veraz en su promesa y fiel. Oh, Señor guíanos con aquellos que has guiado, absuélvenos con aquellos que has perdonado, y bendice lo que nos has otorgado. Protégenos del mal que has decretado, porque ciertamente Tú decretas y nadie decreta para Ti. Y que la paz y las bendiciones de Allah sean sobre nuestro maestro Muhammad, el iletrado, sobre Su familia y sobre Sus compañeros.
Auditor
Y toda alabanza sea para Allah, Señor de los mundos.