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08-01-2026
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Educación Islámica – Madārij as-Sālikīn – Lección 033/100: La noche de la mitad de Sha‘bán – Comparación entre el obediente y el pecador arrepentido.
   
 
 
En el nombre de Al-lah El Misericordioso El Compasivo  
 
En el nombre de Allah, el Misericordioso, el Compasivo.
Alabado sea Allah, Señor de los mundos; la paz y las bendiciones de Allah sean con nuestro señor Muhammad, veraz en su promesa y digno de toda confianza.
¡Oh Allah!, no tenemos conocimiento sino el que Tú nos has enseñado; ciertamente Tú eres el Omnisciente, el Sabio.
¡Oh Allah!, enséñanos lo que nos beneficia, benefícianos con lo que nos has enseñado y aumenta nuestro conocimiento.
Muéstranos la verdad como verdad y concédenos seguirla; muéstranos la falsedad como falsedad y ayúdanos a evitarla.
Y haznos de quienes escuchan la palabra y siguen lo mejor de ella, e introdúcenos, por Tu misericordia, entre Tus siervos justos.

La gente, frente a las ocasiones religiosas, se divide en tres modelos:

Queridos hermanos: estamos con la lección trigésima tercera de las lecciones de Madārij as-Sālikīn, en las estaciones de “Solo a Ti adoramos y solo de Ti imploramos ayuda”. Antes de continuar hablando sobre la comparación entre el obediente que no desobedece a Allah, Glorificado y Exaltado Es, y el desobediente que Le desobedeció y luego se arrepintió de su pecado, es necesario, como estamos cerca de llegada de la mitad del mes de Sha‘bán, hablar sobre eso, pues muy pronto nos encontraremos en la noche de la mitad de Sha‘bán.
Queridos hermanos: es un hecho establecido que hay creyentes, que hay adelantados en el bien, y que hay pecadores extraviados: el desobediente, el desviado, el perdido, el descarriado, el confundido; y el creyente recto, íntegro, que se adelanta hacia la complacencia de Allah, Glorificado y Exaltado Es. Estos tres tipos de gente, o estos tres modelos, tienen actitudes diferentes frente a las ocasiones religiosas.
Quien está apartado de Allah, alejado de Su camino, desviado de Su religión y sumergido en los pecados, no se ve afectado en absoluto por estas ocasiones religiosas, como la noche del Viaje Nocturno y la Ascensión, la noche de la mitad de Sha‘bán, la Noche del Decreto (Laylat al-Qadr) y otras similares; porque él se encuentra en un valle, mientras que estos significados sagrados están en otro valle distinto.
Sin embargo, entre el creyente moderado y el creyente adelantado hay actitudes distintas frente a estas ocasiones religiosas. Por ejemplo, el hijo piadoso con sus padres, que cada día les ofrece muestras de veneración, respeto, honor y bondad, cuando llega el Día de la Madre, para él todos los días son el Día de la Madre: cada mañana visita a sus padres, pregunta por todas sus necesidades para cumplirlos y les ofrece todo lo que desean. En cambio, el negligente, cuando llega una ocasión especial, es esa ocasión la que le recuerda su deber.
De la misma manera, el creyente adelantado en el bien: cada noche para él la considera como si fuera la noche de la mitad de Sha‘bán; todos los días de su año son como si fueron días del mes de Ramadán; y todos los días de Ramadán se consideran para èl como si fueron Laylat al-Qadr, porque se ha entregado plenamente y se ha dirigido hacia Allah, Glorificado y Exaltado Es, poniendo todas sus energías y todas sus capacidades al servicio de la verdad. En cambio, el creyente moderado aprovecha estas ocasiones para que le recuerden, le motiven y le aumenten en conocimiento y en hacer buenas obras.
No cabe duda de que la conmemoración de la noche del Viaje Nocturno y la Ascensión, así como la de la noche de la mitad de Sha‘bán, tiene su importancia en la práctica de la religión; pero cuanto más asciende la persona en los grados del conocimiento y de la cercanía a Allah, más se aproxima a los significados de estos días virtuosos; entre los sentidos profundos de estos días os mostraré algunos hadices que sido transmitidos del Profeta Muhammad, la paz y las bendiciones de Allah sean con él.

Los actos de adoración tienen un gran valor ante Allah, Glorificado y Exaltado Es.

Ante todo, ya mencioné esto en el sermón: los actos de adoración tienen un lugar y un valor especial ante Allah, Glorificado y Exaltado Es, un valor muy grande; y puesto que tienen esta importancia ante Allah, es indispensable que estén precedidos por una preparación. Si la adoración posee un rango tan elevado ante Allah, entonces debe ir precedida de un proceso de preparación.
Así como realizamos una oración voluntaria previa como preparación para la oración obligatoria, y una oración voluntaria posterior para reparar lo que pudo faltarnos en la obligatoria, la oración voluntaria previa es como una preparación y un alistamiento, y la oración voluntaria posterior es una reparación y una compensación de las deficiencias. Del mismo modo, el peregrino inicia su peregrinación desde el miqāt y, entre él y la Ka‘ba, hay amplias etapas, con el fin de prepararse para ese encuentro supremo: su encuentro con su Señor, Glorificado y Altísimo Es.
Asimismo, la ley islámica nos ha enseñado a educar a nuestros hijos a realizar la oración, el ayuno, la recitación del Corán y el amor al Profeta —la paz sean y las bendiciones de Allah sean con él— antes de la edad de la responsabilidad legal. Del mismo modo, Ramadán es un curso de entrenamiento anual, un acto de adoración que se repite cada año. En Ramadán, la persona da un salto cualitativo: tiene un nivel en su comprensión, en su fe, en su conciencia, en su obediencia, en su escrupulosidad, en su oración, en su oración nocturna, en su recitación del Corán y en su generosidad. Cada persona tiene un nivel, un grado, una posición; y en Ramadán es imprescindible que dé un salto cualitativo.
Así, el pecador se arrepiente, el arrepentido aumenta, y quien busca aún más progresa y sobresale; debe producirse un cambio en Ramadán. Pero el problema del que pido a Allah, Glorificado y Exaltado Es, que nos proteja, es que la mayoría de la gente, cada vez que llega Ramadán, da un salto cualitativo y, cuando termina, vuelve a lo que hacía antes; a lo largo de su vida su nivel de la práctica de la religión sube y luego baja, suben y luego bajan, y así sucesivamente. En cambio, el creyente sincero, cuando da un salto en Ramadán, se mantiene en él durante todo el año; cuando llega el siguiente Ramadán, da un segundo salto y se mantiene en él durante todo el año; cuando llega un tercer Ramadán, vuelve a dar otro salto, y así hasta encontrarse con Allah, Glorificado y Exaltado Es, estando en los grados más elevados.
Por ello, la primera verdad es que, cuando entramos en Ramadán, debemos dar un salto cualitativo, y este salto cualitativo debe mantenerse a lo largo de todos los días del año.
La relación entre la mitad de Sha‘bán y Ramadán.

Ahora, ¿cuál es la relación entre la mitad de Sha‘bán y Ramadán?

La verdad, queridos hermanos, es que la persona en Ramadán debe ayunar completamente desde el primer día hasta el último. El paso repentino de un cierto nivel de adoración a un nivel superior requiere preparación; es decir, punto por aquí y punto por allá, debe existir una línea ascendente que lleve de un nivel a otro. Esta línea ascendente aumenta el entusiasmo de la persona y prepara todo para que Allah acepte su ayuno. Por ello estamos en un mes preparatorio, un mes de preparación para Ramadán. Por eso el Profeta, la paz y las bendiciones de Allah sean con él, solía incrementar en este mes las súplicas, la oración, la vigilia nocturna y las buenas acciones.
Además, en este mes y en la noche de la mitad de Sha‘bán se produjo un hecho importante: la dirección de la oración (qibla) se cambió de Bayt al-Maqdis (Jerusalén) a la Ka‘ba en La Meca. ¿Por qué -según algunas interpretaciones - Allah ordenó a los musulmanes, a través de la Sunnah, que se orientaran primero hacia Bayt al-Maqdis? Porque la Ka‘ba contenía ídolos, y los politeístas de La Meca se enorgullecían de ellos. Al dirigir su oración hacia Bayt al-Maqdis, se establecía un medio para consolidar la adoración verdadera, y donde el Corán había rechazado. Así, se orientaron allí los musulmanes hasta que se asentó el monoteísmo en Arabia y se fortalecieron los fundamentos de la fe en Allah, Glorificado y Exaltado sea. Una vez firme el monoteísmo tranquilizadas las almas, se les ordenó entonces dirigirse hacia la Ka‘ba. Por eso los versículos vinieron consecutivos invitando a los creyentes a orientarse hacia la Ka‘ba. En esa noche se revelaron los versículos que ordenan a los musulmanes la orientación hacia la Ka‘ba.
Debido a la gran importancia de este mandato de Allah, los compañeros del Profeta oraban en la mezquita de Medina y, mientras rezaban, alguien les informó del cambio de qibla, por lo que se orientaron hacia la nueva dirección. En una visita que hice hace varios años, vi que la mezquita tenía dos mihrabs opuestos: uno hacia Bayt al-Maqdis y otro hacia la Ka‘ba; en una segunda visita, se eliminó el mihrab hacia Bayt al-Maqdis, quedando solo el de la Ka‘ba.
Por tanto, cuando se menciona la noche de la mitad de Sha‘bán, en esa noche bendita se produjo el cambio de qibla de Bayt al-Maqdis a la Ka‘ba; este es un hecho importante.
El Profeta, la paz y las bendiciones de Allah sean con él, según los que han narrado los hadices y entre ellos, Al-Nasā’ī en el relato de Usāmah bin Zaid, dijo: le pregunté:

(( “¡Oh Mensajero de Allah! No te he visto ayunar tanto en ningún mes como en Sha‘bán.” Él respondió: “Es un mes que la gente descuida entre Rajab y Ramadán; es un mes en el que se elevan las acciones ante el Señor de los mundos, y me gusta que mis acciones sean elevadas mientras estoy ayunando.” ))

[ (Recuperación de Al-Nasā’ī: Hadiz hasan). ]

Es decir, le gustaba que sus acciones fueran elevadas mientras ayunaba. Los compañeros del Profeta, la paz sea con todos ellos, cuando veían el inicio de Sha‘bán, se dedicaban a la lectura del Corán y los ricos daban la zakat de sus bienes para fortalecer a los débiles y necesitados durante el mes de ayuno.
Queridos hermanos, por estos pocos indicios, parece claro que Sha‘bán es una preparación para Ramadán, y que el Profeta, la paz y las bendiciones sean con él, invocaba mucho a su Señor en Sha‘bán; por eso la noche de la mitad de Sha‘bán fue especialmente destinada a la súplica.

La súplica (du‘ā’) es un medio de comunicación directa entre el siervo y su Señor.

La súplica, en verdad, es un medio de comunicación directa entre el siervo y su Señor, pero esta súplica que a veces escuchamos: “¡Oh Allah! Si me has escrito en la Madre del Libro como desgraciado, privado y escaso de sustento, perdona, oh Allah, por Tu favor, mi desgracia, mi privación y la escasez de mi sustento”, no tiene fundamento alguno; no se ha transmitido ni del Mensajero de Allah ni de los compañeros del Profeta, que Allah esté complacido con todos ellos.
Cuando invocamos a Allah, Glorificado y Exaltado Es, debemos hacerlo como lo hizo el Profeta, la paz y las bendiciones de Allah sean con él. La idea del fatalismo absoluto, de que el ser humano nace incrédulo y se le ha decretado la incredulidad sin haber cometido pecado alguno y que entrará en el Infierno sin duda alguna, porque fue registrado incrédulo. Este entendimiento no refleja de ningún modo el espíritu del Corán. Allah dice:

﴾ "Dirán los que asocian: 'Si Allah hubiera querido, no habríamos asociado, ni nuestros padres, ni habríamos prohibido nada'. Así negaron los de antes hasta que probaron Nuestro castigo. Di: '¿Acaso tienen ustedes algún conocimiento que nos puedan sacar? No siguen más que suposiciones y no hacen más que conjeturar.'"  ﴿

[ (Sura Al-An‘ām, 148) ]

El hombre tiene una elección:

Si lees todo el Corán, encontrarás que el ser humano es libre de elección: "Di: 'La verdad es de vuestro Señor; quien quiera, que crea, y quien quiera, que niegue. Hemos preparado para los injustos un fuego, los rodea de todas partes. Y si imploran auxilio, se les dará agua como metal fundido que quema los rostros. Qué mal trago y qué mala morada'."  ﴿

[ (Sura Al-Kahf, 29) ]

"Ciertamente, lo hemos guiado por el camino, ya sea agradecido o desagradecido." ﴿

 

[ (Sura Al-Insān, 3) ]

﴾ "Y para cada uno hay grados según lo que hicieron, y tu Señor no está descuidado de lo que hacen."  ﴿

[ (Sura Al-An‘ām, 132) ]

"A cada uno se le asigna una dirección a la que se inclina; compite, pues, en las buenas acciones dondequiera que estés. Allah os reunirá a todos; ciertamente Allah tiene poder sobre todas las cosas." ﴿

 

[ (Sura Al-Baqara, 148) ]

Algunos han dicho que el mandato implica libertad de elección. ¿Acaso es razonable que se trace un camino de sesenta centímetros de ancho, justo del ancho de un ser humano, de manera que sus hombros toquen los muros, y se le ordene ir hacia la derecha? ¿Qué tipo de “derecha” sería esa? Si el camino es estrecho, ¿cómo se le ordena obligatoriamente que vaya hacia la derecha? Solo porque se le ordena, el ser humano sigue siendo libre; solo porque se le prohíbe, el ser humano sigue siendo libre. Esta es una cuestión muy delicada, queridos hermanos.
Como dijo el Imam Al-Hasan, que Allah esté complacido con él, “si Allah obligara a Sus siervos a obedecer, la recompensa sería nula; y si los obligara a desobedecer, el castigo sería nulo; y si los dejara a su antojo, la promesa y la amenaza serían nulas, lo que sería un signo de incapacidad divina”.
Una persona le preguntó a nuestro señor Alí, que Allah esté complacido con él: “¿Nuestro viaje a Siria fue por decreto y predestinación de Allah?” Él respondió: “¡Ay de ti! Si fuera un decreto necesario y un destino inevitable, entonces se anularían la promesa y la amenaza, y desaparecerían la recompensa y el castigo. Allah ordenó a Sus siervos con libertad de elección y les prohibió como advertencia; los encargó con facilidad y no con dificultad, y dio mucho por poco; no desobedeció a quien se resistiera, ni obligó a obedecer; no envió a los profetas en vano ni reveló los libros como juego.”
Por tanto, el ser humano es libre de elección. Esto se ilustra con el caso de un hombre sorprendido bebiendo alcohol, que fue llevado ante ‘Umar ibn al-Jattab. Cuando se dispuso a aplicar el castigo penal, el hombre dijo: “¡Por Allah, oh comandante de los Creyentes! Allah me ha decretado esto.” ‘Umar, que era conocedor del Libro y de la Sunnah, respondió: “Aplicad el castigo dos veces: una por haber bebido el alcohol y otra porque has atribuido falsamente a Allah. ¡Ay de ti! El decreto de Allah no te ha sacado de tu libre elección hacia la obligación forzosa.”

El arrepentimiento del incrédulo indica que el ser humano es libre de elección.

Cuando leen los versículos del Sagrado Corán, encontrarán que la mayoría de ellos evidencian el arrepentimiento del incrédulo por su incredulidad:

"Hasta que, cuando le llega la muerte a uno de ellos, dice: '¡Señor mío, devuélveme!' Tal vez haga obras buenas en lo que dejé'. ¡No! Es solo una palabra que él dice; detrás de ellos hay un barzaj hasta el Día en que serán resucitados."  ﴿

[ (Sura Al-Mu’minūn, 99-100) ]

"¡Ay de mí! ¡Cuánto he descuidado frente a Allah, aunque yo era de los burladores!"  ﴿

[ (Sura Az-Zumar, 56) ]

﴾ "Y el día que el injusto muerda sus manos y diga: '¡Ojalá hubiera seguido el camino con el Mensajero!'"  ﴿

[ (Sura Al-Furqān, 27) ]

﴾ "Dice: '¡Ojalá hubiera adelantado para mi vida!' "  ﴿

[ (Sura Al-Fajr, 24) ]

Todas estas aleyas confirman el arrepentimiento del incrédulo por su mala acción y por sus pecados; si hubiera estado obligado a cometerlos y no hubiera tenido opción alguna, ¡¿sería razonable que se arrepintiera de ello?!

El ser humano es guiado y a la vez libre de elección.

Cuando lees el Sagrado Corán, sientes que el ser humano es libre de elección, libre en lo que se le ha encargado, esto es cierto. Por supuesto, hay un ámbito en el que estás guiado y otro en el que eres libre de elección. Naciste de cierto padre y cierta madre, en tal lugar y tiempo, en una familia determinada, con una constitución específica, con herencia determinada; en todo esto estás guiado y no serás responsable de ello en absoluto: ya sea que seas apuesto o feo, débil o fuerte, bajo o alto, inteligente o menos inteligente, rico o pobre; estas circunstancias que te llegaron sin tu intervención, sin que las pidieras, son una guía y no tienes responsabilidad sobre ellas. Pero eres libre en lo que se te ha encargado.
La evidencia de esto es la palabra de Allah, Glorificado y Exaltado Es:

﴾ "Allah no carga a nadie más de lo que puede soportar. Le será lo que haya ganado y sobre él estará lo que haya cometido. ¡Señor nuestro! No nos castigues si olvidamos o erramos, no nos impongas carga como la que impusiste a los que vinieron antes de nosotros, no nos hagas cargar lo que no podemos soportar; perdónanos, perdónanos, ten misericordia de nosotros, Tú eres nuestro Protector, ayúdanos contra el pueblo incrédulo." ﴿

[ (Sura Al-Baqara, 286) ]

¿Qué es “ganar”? Cuando te inclinas hacia la obediencia a Allah, ese acto es tu ganancia; cuando te inclinas hacia la desobediencia, eso es tu adquisición. “Le será lo que haya ganado y sobre él estará lo que haya adquirido” . En otras palabras, debe haber un elemento de ti que determine tu destino: lo bueno viene de ti y lo malo también. El Paraíso es puramente por la gracia de Allah, y el Infierno es justo; si entras al Paraíso, es por la gracia y misericordia de Allah; si alguien entra al Infierno, es por su obra mala, por su elección errónea y por la consecuencia de sus actos. Por eso, las súplicas que no se ajustan al Libro y la Sunnah no deben tenerse en cuenta; invoca a Allah como lo hizo el Profeta, la paz y las bendiciones de Allah sean con él. De sus súplicas se deduce que el ser humano: “Le será lo que haya ganado y sobre él estará lo que haya adquirido.”
En cuanto a lo que estás guiado, es un asunto muy delicado: si es previo a tu existencia, es para tu beneficio; si es posterior a tu existencia, es el precio de tu elección. Esta idea es muy sutil: si la elección y la guía fueron anteriores a tu existencia, ¿por qué naciste de tales padres, con tales atributos, con tal constitución y capacidades? Esa creación previa a tu existencia es para tu beneficio; no puedes mejorar lo que Allah te dio, como dijo el Imam Al-Ghazali. Pero la guía que ocurre después de tu elección es el pago de tu decisión: si eliges el bien y la obediencia, Allah te guía hacia lo que es bueno para ti en este mundo y en el más allá; si eliges el mal, Allah te guía para que pagues las consecuencias, para corregirte, para detenerte, para reprenderte. Lo que ocurre antes de tu elección es para tu beneficio; lo que ocurre después es el precio de tu elección.
Por eso, uno de los modos lingüísticos más precisos para negar es la forma “ma kāna li…” (¿Acaso no?) en versículos como:

﴾ "¿Acaso no les llegó la noticia de los que vinieron antes que ellos: el pueblo de Noé, ‘Ād, Thamud, el pueblo de Abraham, los habitantes de Madyan y los que fueron destruidos? Sus mensajeros vinieron a ellos con evidencias claras, pero Allah no los oprimiría; más bien se oprimieron a sí mismos." ﴿

[ (Sura At-Tawba, 70) ]

Nuestro Señor, Glorificado y Exaltado Es, en esta aleya no solo negó de Sí mismo la injusticia hacia los siervos, sino que negó de Sí todo lo que produce la injusticia: Allah, Glorificado y Exaltado Es, no quiere la injusticia, no la acepta, no la ordena ni la hace ocurrir entre Sus siervos; ya les había mencionado antes este ejemplo: hay una gran diferencia entre decir “Fulano no robó ese dinero” y decir “Fulano no era alguien que pudiera robar”; “no robó” es la negación del hecho, mientras que “no era alguien que pudiera robar” es la negación de la condición y de la naturaleza: no es propio de él, ni de su carácter, ni de su ética, ni de sus valores; no lo quiere, no lo aprueba, no lo acepta, no lo reconoce ni llama a ello en absoluto; todos estos significados quedan negados respecto a él; por eso, cuando Allah dice: «No era propio de Allah que los oprimiera» , cuando Allah dice:

﴾ "¿No has visto a los que se purifican a sí mismos? ¡Pero Allah purifica a quien quiere, y no son oprimidos ni siquiera en lo mínimo!" ﴿

[ (Sura An-Nisā’, 49) ]

﴾ "Y quien haga obras buenas, hombre o mujer, siendo creyente, entrará al Paraíso y no serán injustamente tratados ni en lo mínimo." ﴿

[ (Sura An-Nisā’, 124) ]

Abu Dharr Al-Ghifari narró que el Profeta, la paz y las bendiciones de Allah sean con él, relató de Allah: 

(( "Oh siervos mios: Ciertamente me he prohibido la tiranía, y la he prohibido entre vosotros; ¡así pues, no seáis injustos unos con otros! Oh siervos míos: Todos estáis extraviados, salvo aquel a quien yo he guiado. ¡Así pues, pedid mi guía!, y os guiaré. Oh siervos míos: Todos sois hambrientos salvo aquel a quien le he dado de comer. ¡Así pues, pedid de mí el alimento!, y os alimentaré. Oh siervos míos: Todos estáis desnudos, salvo aquel a quien le he dado de vestir. ¡Así pues, pedid de mí la vestimenta!, y os daré de vestir. Oh siervos míos: Cometéis errores de noche y de día, y yo os perdono todas las faltas. ¡Así pues, pedid perdón de mí!, y os perdonaré. Oh siervos míos: No alcanzaréis mi perjuicio para perjudicarme, ni alcanzaréis mi beneficio para beneficiarme. Oh siervos míos: Si el primero de vosotros, y el último, y los humanos y los genios fueran tan piadosos como el corazón más piadoso de un hombre de vosotros, no añadiría nada a mi reino. Oh siervos míos: Si el primero de vosotros, y el último, y los humanos y los genios fueran tan libertinos como el corazón más libertino de un hombre de vosotros, no decrecería en nada a mi reino. Oh siervos míos: Si el primero de vosotros, y el último, y los humanos y los genios se reunieran en un mismo terreno, pidiendo de mí, y dando yo a cada uno su petición, no decrecería nada de lo que tengo, a menos que el mar decreciera si una aguja se introduce en él. Oh siervos míos: Ciertamente, son vuestras obras, las que os computo, y luego os las recompenso. Quien encuentra bien, que alabe a Allah, y quien encuentre lo contrario, que no se reproche más que a sí mismo". ))

[ Y en otra narración: Ciertamente me he prohibido a Mí mismo la injusticia y la he prohibido a Mis siervos, así que no os oprimáis unos a otros. ]

Los versículos y hadices sagrados son claros y concluyentes: Allah, Glorificado Es, está libre de injusticia. Como dice:

﴾ "Quien haga el peso de un átomo de bien lo verá, y quien haga el peso de un átomo de mal lo verá." ﴿

[ (Sura Az-Zalzala, 7-8) ]

Este beduino al que el Profeta —la paz y las bendiciones sean con él— le dijo, cuando le preguntó y le pidió: «Aconséjame y sé breve» , el Mensajero de Allah —la paz y las bendiciones sean con él— le recitó: «Quien haga el peso de un átomo de bien lo verá, y quien haga el peso de un átomo de mal lo verá»; entonces dijo: «Me basta», y el Profeta —la paz y las bendiciones sean con él— dijo: «El hombre ha comprendido».

Shabán es una preparación para Ramadán.

Entonces volvemos a la noche de la mitad de Shabán; ante todo, es una preparación del alma para recibir el mes de ayuno, estando en el máximo de su disposición hacia Allah, y en completa preparación para entrar en este mes sagrado. Cualquier cosa grande y sagrada necesita una preparación, pero lo trivial no. Este Ramadán, quizás Allah, glorificado Es, nos libere del fuego; tal vez este mes virtuoso eleve al ser humano de un estado a otro, de un grado a otro, de una posición a otra, de valores a valores, de intenciones a intenciones, de visión a visión. Y dado que este mes sagrado puede ser causa de tu elevación, necesita una preparación; esa preparación es el mes de Shabán: ayuno, caridad, recitación del Corán y buenas obras. Así como, en el ejemplo práctico, si deseas recorrer una distancia entre dos puntos a gran velocidad, necesitas moverte antes del punto de inicio; si comienzas justo en el punto inicial, perderás eficiencia. De manera similar, la preparación de Shabán permite iniciar Ramadán con fuerza y propósito.
En segundo lugar, el Profeta, la paz y las bendiciones de Allah sean con él, solía invocar a Allah en este mes virtuoso. En el sermón del viernes mencioné que en el Corán hay trece versículos que contienen la palabra "Di" (Qul):

﴾ “Te preguntan [¡Oh, Muhammad!] acerca de las fases de la Luna. Diles: Son un signo para que los hombres puedan fijar con ellos sus fechas y la de la peregrinación. …’” ﴿

[ (Sura Al-Baqarah 2:189) ]

﴾ “Te preguntan [¡Oh Muhammad!] acerca de las substancias embriagantes y los juegos de apuestas. Diles: Son de gran perjuicio, a pesar de que también hay en ellos algún provecho para los hombres; pero su perjuicio es mayor que su provecho...’” ﴿

[ (Sura Al-Baqarah 2:219) ]

﴾ “Y te preguntan acerca de la menstruación. Di: Es una impureza; absteneos, pues, de mantener relaciones maritales con vuestras mujeres durante el menstruo, y no mantengáis relaciones con ellas hasta que dejen de menstruar, … ’” ﴿

[ (Sura Al-Baqarah 2:222) ]

Estas trece aleyas usan la fórmula “Di”, excepto una:

﴾ “Y si Mis siervos te preguntan por Mí [¡Oh, Muhammad!, diles] ciertamente estoy cerca de ellos. Respondo la súplica de quien Me invoca. Que me obedezcan pues, y crean en Mí que así se encaminarán.” ﴿

[ (Sura Al-Baqarah 2:186) ]

Si abren el diccionario temático en la raíz sa’ala (preguntar), encontrarán aleyas que comienzan con “te preguntan”; cuenten esas aleyas: son trece aleyas nobles, y en todas ellas aparece una sola palabra, “di” (qul); esta palabra “di” está ausente en una sola aleya, que es: «Y cuando Mis siervos te pregunten acerca de Mí, ciertamente Yo estoy cerca»; los sabios dedujeron de la ausencia de la palabra “di” en esta aleya que no hay velo alguno entre el siervo y su Señor, no existen intermediarios, y la súplica es un medio de comunicación directo; tener en tus manos esta poderosa arma significa que puedes invocar a Allah, Glorificado y Exaltado sea; por Allah, no puedes acceder ni siquiera a una persona de mínima importancia sin una cita previa de dos semanas, ni sin esperar largas horas ante su puerta, pero Allah, Glorificado Es, dice: «Y cuando Mis siervos te pregunten acerca de Mí, ciertamente estoy cerca; respondo a la súplica del suplicante cuando Me invoca»; puede que permanezcas horas ante la puerta de un ser humano.

La conexión entre: «Y cuando Mis siervos te pregunten sobre Mí» y Su decir: «Quien espere encontrarse con su Señor».

Nuestro Señor, el Altísimo, dice:

«Di: Solo soy un ser humano como vosotros, se me ha revelado que vuestro Allah es el Dios único; así que quien espere encontrarse con su Señor, que haga buenas obras y no asocie a nadie en la adoración de su Señor» ﴿

[ (Sura Al-Kahf, 18:110). ]

Estas dos aleyas son incalculables en su valor: si deseas encontrarte con Allah, haz una buena obra, entra en una de las casas de Allah, reza dos rakas y observa cómo Allah, Glorificado y Exaltado, se manifiesta en tu corazón; observa cómo fluyen tus lágrimas y cómo te sientes la persona más feliz. Esto es el significado de Su decir:
«Di: Solo soy un ser humano como vosotros, se me ha revelado que vuestro Allah es el Dios único; así que quien espere encontrarse con su Señor, que haga buenas obras y no asocie a nadie en la adoración de su Señor», y «Y cuando Mis siervos te pregunten sobre Mí, ciertamente estoy cerca» .
Pero como mencioné el viernes: «Y cuando Mis siervos te pregunten sobre Mí» , Tú ¿sobre qué preguntas? Dime, ¿qué es lo que preguntas? ¿Qué te importa? ¿Qué te preocupa? ¿Qué buscas? ¿Qué deseas? ¿Preguntas sobre las vanidades del mundo, la riqueza, el comercio, las ganancias, casas, esposas, mujeres…? ¿O preguntas sobre Allah, cómo complacerle, cómo agradarle, cómo acercarte a Él, cómo obedecerle, cómo Él te puede aceptar, cómo Él te puede amar?
«Y cuando Mis siervos te pregunten sobre Mí, ciertamente estoy cerca» .
A veces, algunos hermanos hacen du‘as en voz alta, con gritos, ruido, levantando las manos al cielo, con oraciones elocuentes, rimadas y preparadas de manera sofisticada, mientras que Allah, Glorificado y Exaltado, dice sobre nuestro Profeta Zakaria:

﴾ «Cuando llamó a su Señor en secreto» ﴿

[ (Sura Mariam, 19:3). ]

Puedes, estando en silencio, con los labios cerrados, pedirle algo a Allah en tu corazón; es un arma poderosa en tus manos. Para acercarte a una persona de poca importancia, necesitas un gran esfuerzo, pero Allah, Glorificado, simplemente dice: «¡Oh siervo Mío, pide y se te dará!»
Este hadiz, que recito siempre, si lo analizamos detenidamente, dice:
Abu Huraira relató que el Mensajero de Allah, la paz y las bendiciones de Allah sean con él, dijo:

(( “Verdaderamente Allah espera hasta que el primer tercio de la noche ha pasado, baja al primer nivel de cielo (el más bajo) y dice: ¿Hay quién suplique perdón? ¿Hay quién se arrepienta? ¿Hay quién suplique por alguna necesidad? ¿Hay quién ruegue? Y así hasta que llega el alba” ))

[ (Sahih Muslim) ]

Y cuando tú dices: «Allah escucha a quien Le alaba», Allah te escucha; así que di: «¡Oh Señor mío, a Ti la alabanza, el agradecimiento, la gracia y la satisfacción, alabanzas abundantes, buenas y benditas!»

La oración (du‘ā’) es un signo de la fe.

Así pues, hablar de la noche de la mitad de Sha‘bán es hablar de la súplica, de su valor y de cómo la súplica es el arma del creyente; pero podrías plantear esta pregunta: “¡Señor! Los musulmanes Te invocan de noche y de día, en toda ocasión, después de cada oración, en sus celebraciones religiosas, en los sermones, en los discursos, en las festividades, en los contratos matrimoniales y en los momentos de tristeza; Te piden que destruyas a sus enemigos, que afirmes sus pasos, y así sucesivamente, y lo que observa quien mira es que Allah —Glorificado y Exaltado— no responde”; la respuesta está en esta aleya: «Y cuando Mis siervos te pregunten acerca de Mí, ciertamente Yo estoy cerca; respondo a la súplica del suplicante cuando Me invoca» ; la súplica puede convertirse en un simple comportamiento, puede volverse una costumbre vacía de significado: la gente pide de otros: “Ruega por nosotros, oh shaij”, y él ruega por ti, mientras quien suplica y quien dice “amín” a su súplica están en otro valle; Él dijo: «Respondo a la súplica del suplicante cuando Me invoca» , es decir, cuando verdaderamente Me invoca; pues puede que quien suplica Lo invoque mientras se apoya en Fulano o mengano, confiando en él: puede que quien suplica Me invoque mientras depende de su dinero, de su prestigio, de un pariente o de algo que tiene en sus manos; pero cuando Me invoca de verdad, Yo le respondo; Allah —Glorificado y Exaltado— nos enseña cómo nos responde, pues dice: «…Que me obedezcan pues, y crean en Mí que así se encaminarán.» ; es decir, si crees en Él, respondes a Su llamado, y si respondes a Él y luego Le invocas, Él te responde; esta aleya es la ley de la súplica: cree en Él, luego responde a Él y después invócalo, y Él te responderá; por eso, cuando les hablo de la súplica en la noche de la mitad de Sha‘bán, hablo de la súplica porque es el núcleo de la adoración: el ser humano ora para conectarse, ayuna para conectarse, peregrina para conectarse, da caridad para conectarse, se mantiene recto para conectarse y realiza buenas obras para conectarse; así pues, la conexión con Allah lo es todo, porque el Profeta —la paz y las bendiciones sean con él— dice:

(( “El du‘ā’ es el corazón de la adoración” ))

[ (narrado por At-Tirmizi y otros, clasificado como débil por algunos eruditos). ]

Es decir, el grado más alto de la conexión es que Lo invoques cuando estás en la angustia, que Lo invoques con una súplica ardiente, que Lo invoques buscando auxilio en Él; por eso el noble Profeta dijo:

(( «La súplica es la esencia de la adoración» ))

[ de Abu Huraira se transmite que el Mensajero de Allah ]

—la paz y las bendiciones sean con él— dijo: «No hay nada más noble ante Allah que la súplica» lo narró at-Tirmidhi y lo calificó como hasan

﴾ (( «no hay nada más noble ante Allah que la súplica»; y lo más bello en este tema es la palabra del Altísimo: «Di: mi Señor no se preocuparía por vosotros si no fuera por vuestra súplica; pero habéis desmentido, y pronto el castigo será inevitable» )) ﴿

[ (77), sura Al-Furqán. ]

Es decir, si no invocáis a Allah, Él no se preocuparía por vosotros. El du‘ā’ es un signo de fe: si invocas a Allah, significa que tú crees que Él existe; significa que tú crees que Él te escucha; significa que tú crees que Él te responde; significa que tú crees que Él es poderoso. Tu fe en que Él existe, escucha, es poderoso y misericordioso te llama a invocarlo. Por tanto, tu du‘ā’ es un signo de tu fe: “Diles [¡Oh, Muhammad!]: Allah sólo os tiene consideración si Le adoráis. Y por cierto que vosotros [¡Oh, incrédulos!] habéis desmentido Su Mensaje [y no habéis creído en Él], por ello os azotará un merecido castigo [en esta vida y en la otra].”

Comparación entre el obediente y el pecador arrepentido.

Volviendo a nuestro tema principal, que es lo que algunos eruditos dijeron sobre la preferencia del obediente que no desobedece a Allah frente al ser humano que desobedece a Allah y luego se arrepiente, hay un asunto interesante: cada grupo argumenta que el primero es mejor que el segundo.
Primero, algunos dijeron: “La creación más completa y la mejor es la más obediente a Allah”, y aquel que no desobedece es más obediente, por lo tanto, es mejor; es decir, el ser humano que no desobedece es mejor que el que desobedece y luego se arrepiente de manera evidente. El que desobedece pasa un tiempo de su vida en pecado, en ruptura y en pérdida, mientras que quien lo acompaña sin haber desobedecido ha pasado ese tiempo en obediencia a Allah, aprovechando su tiempo, sus buenas acciones y su cercanía a Allah; por lo tanto, la primera persona se considera mejor.
Quien lo acompaña y no desobedece, ha pasado ese tiempo en la obediencia a Allah, se ha beneficiado del tiempo, de su obra recta y de su retorno sincero hacia Allah; por ello, la primera persona es considerada mejor.
El desobediente, durante la desobediencia, es detestado por Allah —Glorificado y Exaltado—, mientras que el obediente, durante la obediencia, es amado por Allah —Glorificado y Exaltado—; así pues, hay una gran diferencia entre que el tiempo transcurra mientras estás bajo el desagrado de Allah y que transcurra mientras estás en la obediencia a Allah.
El pecador, cuando peca, puede arrepentirse o puede no hacerlo; por ello está jugando con un riesgo, y si Allah lo prueba con una desgracia, puede responder o no responder, puede aprovecharla o no aprovecharla; en la desobediencia hay un gran riesgo, más aún, una gran apuesta: ¿quién te garantiza que te arrepientas de ese pecado? Hay personas que persisten en su pecado hasta la muerte, sin abandonarlo jamás.
Por tanto, el obediente vive en seguridad, mientras que el desobediente vive en una apuesta y en una aventura; el obediente se ha rodeado a sí mismo de una muralla sólida de obediencia, pero el desobediente ha abierto muchas brechas en esa muralla, y por esas brechas entró el demonio, destruyendo su estructura interior, arruinando su pureza y estropeando su entrega a Allah —Glorificado y Exaltado.
Hay un punto muy crucial: todos los compañeros del Mensajero de Allah, que yo les menciono siempre y ahora lo leo por primera vez, coincidieron en que todo aquello que se desobedece a Allah proviene de la ignorancia; es decir, no puedes desobedecer a Allah sin que se evidencie tu ignorancia. Basta con que una persona tenga conocimiento para temer a Allah, y basta su ignorancia para desobedecerle. Por mucho que aprendas, mientras permanezcas en la desobediencia, no conoces a Allah. La medida de tu conocimiento es tu obediencia, no la elocuencia de tu ----lengua, ni tu capacidad para responder a todas las preguntas; la verdadera medida de tu conocimiento que te salvará el Día del Juicio es tu obediencia a Allah.

La ignorancia es de dos tipos:

Hay un punto muy importante: los compañeros del Mensajero de Allah —la paz y las bendiciones de Allah sean con él— estuvieron unánimemente de acuerdo en que todo aquello mediante lo cual se desobedece a Allah procede de la ignorancia; es decir, no es posible desobedecer a Allah —Glorificado y Exaltado— sin que quedes marcado como ignorante.
«Basta como conocimiento para una persona temer a Allah, y basta como ignorancia desobedecerlo»; por mucho que aprendas, mientras permanezcas en la desobediencia eres alguien que no conoce a Allah.
La medida de tu conocimiento es tu obediencia, no la sutileza de tu lengua, ni tu elocuencia, ni tu capacidad de responder a toda cuestión que se te plantee; la verdadera medida de tu conocimiento —la que te salvará el Día de la Resurrección— es tu obediencia a Allah, Glorificado y Exaltado. 
Nuestro Señor, exaltado sea, dijo:

﴾ «Y mejor permaneced en vuestras casas, [pero si salís] no os engalanéis como lo hacían [inadecuadamente] las mujeres de la época pre-islámica, y haced la oración, pagad el Zakât y obedeced a Allah y a Su Mensajero; ciertamente Allah quiere apartar de vosotros todo pecado ¡Oh, familia del Profeta! y purificaros.» ﴿

[ (Sura Al-Ahzab, 33) ]

La primera ignorancia es la ignorancia que conduce a la desviación; cuando el ser humano desobedece, el enemigo, que es Satanás, se aprovecha de él. Es decir, si nunca desobedeces, Satanás se desespera contigo; pero si das un paso hacia el pecado, Satanás se interesa en ti y desea que cometas más pecados.
Lo importante es que todo pecado debe ser expiado, ya sea mediante una calamidad que borre el pecado, o con una buena obra que lo elimine, o mediante el castigo de la tumba, las agonías de la muerte, o el castigo en el Infierno. Como se dice: «Por Mi gloria y Mi majestad, no tomo el alma de Mi siervo creyente, teniendo en cuenta que Yo amo tenerle en Mi misericordia, sin hacerle padecer una enfermedad en su cuerpo por haber cometido un pecado, disminuir en su sustento, o una desgracia en su riqueza o en sus hijos, hasta que cubro todos sus pecados, pero si le queda algún pecado, le hago sufrir mucho la agonía antes de su muerte, hasta que se encuentra conmigo sin pecados, como el día en el que su madre le dio a luz».
En otra lección, si Allah quiere, hablaremos del mérito de aquel que cayó en el error, luego se arrepintió ante Allah y Su arrepentimiento fue aceptado, y cómo Allah lo acepta y lo bendice, equilibrando así la situación. Es decir, si una persona nunca desobedece, bueno, pero si desobedece y luego se arrepiente y Allah lo acepta, también tiene un gran valor ante Allah, porque Allah se alegra del arrepentimiento de Su siervo.
A veces, para poner un ejemplo, supongamos que en una familia hay dos jóvenes: uno sobresaliente en sus estudios y otro muy desviado. Los padres están acostumbrados al recto, pero si el desviado vuelve al camino correcto, trae una alegría inmensa al corazón de sus padres. Del mismo modo, Allah se alegra del arrepentimiento de Su siervo que estaba perdido. El Profeta, la paz y las bendiciones de Allah sean con él, cuando vio a una mujer cautiva que vio a su hijo y lo abrazó, dijo: «Allah se alegra del arrepentimiento de Su siervo, tanto como ella se alegra de su hijo». Hay muchos hadices que confirman esto. En cualquier caso, hablaremos de esto en la próxima lección, si Allah quiere.

Cómo realizar la oración de la noche del quince de Sha‘bán.

La oración de la noche del quince de Sha‘bán significa que debes aumentar en ella el recuerdo de Allah, las súplicas y la oración. Algunos dicen que si rezas antes del alba la oración de Qiyam al-Layl, eso puede considerarse como si hubieras hecho Qiyam al-Layl según algunos eruditos, es decir, parte de la oración nocturna y parte de la recitación del Corán; esto te hace de los que responden a Allah y a Su Mensajero y establecen los actos de adoración de la noche del quince de Sha‘bán.
Las alabanzas a Allah, Señor de los mundos; y la paz y las bendiciones de Allah sean sobre nuestro Profeta Muhammad, quien creyó en la promesa de Allah y es el digno de confianza. ¡Oh Allah! Sabemos solamente lo que tú nos has enseñado; eres el Omnisciente y el Sapientísimo, Oh, Señor danos y no nos prives, hónranos y no nos humilles, prefiérenos sobre los demás, complácenos y complácete de nosotros. Que la paz y las bendiciones sean sobre nuestro señor Muhammad, el Profeta iletrado, sobre su familia y compañeros.
Auditor

 Y las alabanzas a Allah, Señor de los mundos.

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